Textos de Alejandro Fideo Senz

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MOLESTAR, una consigna de los tiempo que corren...

más rápido que nosotros

 

 

Alguien dijo una vez (y creo que fui yo) que el día en que haya justicia, en que todos los adultos produzcan y creen, en que todos los niños aprendan y jueguen, ese día en que todos los que trabajan y juegan y aprenden y crean tengan lo necesario para vivir, para comer, para vestirse, para cuidarse de las pocas enfermedades que subsistan, para entretenerse, para crear a su vez y recrear por joder nomás. Ese día, cuando el agua que nos recorre no esté contaminada, cuando la tierra sea libre y sin dueño, cuando cada cual tenga según su necesidad y ofrezca según sus capacidades, en fin, ese día en que  las cosas estén en su lugar y no haya más pelea que la que nos da la gana, ese día, lo teatreros populares dejarán de llamar a lo que hacen "teatro popular", y lo llamarán simplemente... TEATRO.

Quizás ni siquiera habrá actores, porque el arte dramático, y todas las demás expresiones del alma, volverán a ser patrimonio del hombre, por su sola condición de ser HUMANO... Todos seremos actores, todos seremos obreros, todos seremos arquitectos de un destino lúdico por elección contra el aburrimiento que provocará el que todo esté en su sitio.

Pero en estos momentos en que la humanidad recorre un camino inédito de injusticia, casi diría "ilógico", no basta ya con diferenciarse a través de ese concepto: POPULAR; en esta rutina, ilógica desde el punto de vista que se nos ocurra elegir, los actores tenemos una misión imbécil, una misión consagrada de antemano al fracaso, una tarea que atenta contra nuestro propio narcisismo y contra la historia misma del oficio: MOLESTAR.

Crear la incomodidad donde quiera que nos movamos, crear la incomodidad, o para ser más preciso, evidenciarla.

Mostrar lo ridículo de ser, en tiempos donde se persigue a los más robados, donde el que trabaja, trabaja cada día más, mientras se nos dice que no hay trabajo, donde las máquinas, que se inventaron para facilitarnos la cosa, nos cercenan los brazos que les dieron utilidad y donde, mientras cada vez es más fácil y más rápida la producción de alimentos, la mitad de la humanidad sufre hambre.

MOLESTAR. Molestar en donde se pueda y con las herramientas que inventemos a nuestro alcance.

Transformarnos en especialistas de la molestia, en virtuosos molestos.

MOLESTAR por dinero, MOLESTAR por vocación, MOLESTAR como sea, pero MOLESTAR.

Gestionar subsidios para MOLESTAR o MOLESTAR por autogestión, lo mismo da.

MOLESTAR en ámbitos no convencionales, MOLESTAR a la italiana.

MOLESTAR creando grupos molestos, o disolviéndolos.

MOLESTAR con superproducciones o subproducciones.

MOLESTAR a través del humor, MOLESTAR con acrobacia.

MOLESTAR con conocimiento de causa.

MOLESTAR al gobierno y al vecino.

Sacar permiso para MOLESTAR, sacar chapa de MOLESTOS, o no, MOLESTAR en la clandestinidad.

... Y el día en que nos encontremos cómodos en el terreno, en que nuestra experiencia y virtuosismo nos hayan colocado en el pedestal reservado únicamente pera los excelsos molestos, ese día, nos quedarán tres caminos:

El 1, el 2 y el 3.

El 1,     regresar a las casas y sentarnos a olvidar;

El 2;     pelear en elecciones la presidencia de la nación;

Y el 3; tomar nuestras botitas

ponerles adentro chinches contra el olvido

y calzárnoslas por pelotudos.

Volver a salir al ruedo

y con lágrimas históricas...

joder un rato más.

 

 

                                                                                              Piolito Rompeojete

 

Teoría del amor humano (II Parte)

De Piolito Productiom

 

PRÓLOGO

EL MUNDO

 Al encenderse la luz Clara dice su texto.  

CLARA. -"Nada: Llamaremos nada al espacio cósmico, interior o exterior, destinado a ser llenado por los hombres; por sus sueños, por sus miedos, por sus fantasías de trascendencia, por las imágenes de sus dioses, por sus voces, y hasta por su inexistencia. La nada es hueca, y todo cabe en ella. Hay quienes nacen y mueren, y de su nada, nada queda. Vivieron llenando el espacio hueco de intrascendencias, de fealdad, de temerosos fetiches y de todo tipo de incoherencias terrenales. Hay otros, en cambio, que hacen de su nada hermosos mundos, de constante recreación, de contagiosa belleza, que todo lo impregna de amor perenne e incorruptible. He aquí el juicio..." Mientras tanto a su alrededor se manifiesta poco a poco "El Mundo": Gente, animales, un cuadro, niños jugando, guerras, cosas, empresarios, una flor, maestros, obreros, nubes, una marioneta, opresores, delincuentes, sabios, sombras, péndulos, aves, hambre, una escultura, fiestas, el rojo y el amarillo, predicadores, todo, nada, el mundo, una imagen barroca del mundo, mientras la música no deja de sonar. Clara está componiendo, escribiendo, creando el mundo, esculpiéndolo y danzándolo, hasta que el agotamiento comienza a vencerla, sus ojos se entrecierran y sobreviene el primer cabeceo; producto de ello, una violenta convulsión en todo lo que la rodea acompañada de una inflexión igualmente brusca en la música. Clara se reincorpora e intenta continuar, no quiere dormirse, todo se recompone pero su cabeza cae nuevamente repitiendo el efecto anterior. Esta situación se repite cada vez con mayor frecuencia hasta que Clara se queda totalmente dormida y el caos y la destrucción acaba con todas las cosas. La calma domina ahora la escena.

 

CUADRO I

ESCENA I

SIN DIOSES QUE NOS PROTEJAN
 

Clara se ha dormido. El mundo se retiró. Ahora sueña su pesadilla: Entran lentamente Eva, María Magdalena, Sor Juana, Evita y Doña Eva; se acercan y toman el escrito que Clara tiene en sus manos; ella se incorpora bruscamente, no puede hablar, intenta recuperarlo pero es inútil. Los cinco personajes se van pasando y arrebatando el escrito leyéndolo de a cachitos. Clara corre tras él. Finalmente una gorra de policía gigante aparece y la obliga a huir... la gorra mira hacia ambos lados y sale de escena silbando satisfecha.

 

SOR JUANA. -"Nada: Llamaremos nada al espacio cósmico, interior o exterior, destinado a ser llenado por los hombres..." Los hombres... Siempre los hombres...

EVA. -... "La nada es hueca y todo cabe en ella"... ¡Hueca!... (Imitando a alguien) ¡Hueca, hueca, hueca de mierda!

EVITA. -"...Hay quienes nacen y mueren, y de su nada, nada queda..."

DOÑA EVA. -"Hay otros, en cambio, que hacen de su nada hermosos mundos..."

MARÍA MAGDALENA. -"He aquí el juicio..." El ángel nos abandonó. Estamos solas... Vendrá el Señor y nos colocará a unos a su derecha y a otros a su izquierda... (Se arrodilla y reza)

SOR JUANA. -He aquí el juicio... Nada. (Llamando) ¡Nadaaaaa! ¿Por qué seré juzgada? Qué mal he hecho en la tierra que sea peor que el que Tú me hiciste? (Pausa) Nada no contesta. "Nada" es "nadie", y "nadie" nos acompaña. He aquí el juicio, sin duda, el juicio final, que cada una se hará a sí misma, sin dioses que nos protejan, sin dioses que nos condenen; juzgadas y torturadas sin embargo, por dios tan cruel como nuestra propia memoria...

EVA. -¿Quién sois? ¿Por qué habláis tan raro? ¿Dónde estamos? ¿quiénes sois todas vosotras? ¿por qué él no está conmigo? ¡Qué página me salteé!

EVITA. (Sin prestar atención) -No tengo miedo. Por cada golpe que he recibido en mi vida sentí que nacía un poco más. Acabo de sufrir el golpe más cruel, el golpe final. Estoy naciendo definitivamente.

EVA. -Dichosa eres entre todas las mujeres. No sabes como me gustaría haber nacido, aunque sea una vez... como la gente... y no como dios manda.

M. MAGDALENA. -¡No mencionéis en vano el nombre de dios!

EVA. –Haber nacido de carne y hueso... y no solo de hueso... y de profetas...

D. EVA. -¡Eva!... ¡No lo puedo creer! (La abraza, la observa, la toca.) ¡¡¡¡Eva... La de Adán y Eva!!!!

EVA. -¿Y tú quién eres?

D. EVA. -Me llamo Eva, como vos... Doña Eva me dicen.

EVITA. -¿Eva?

D. EVA. -Sí, Eva, como Evita, como... (Se detiene. La observa.) ¿No me digas que...? (Evita asiente) ¡Evita! (La abraza.) ¡Esto es un sueño! ¡Estás viva! ¡Compañera!

EVITA.- ...Estaré viva en tu memoria, pero lo que es viva....

SOR JUANA. -Estamos precisamente en el filo, en el límite entre esa vida y esa muerte. Ese es el juicio.

M. MAGDALENA. -Si merezco tu condena, señor, la soportaré pacientemente. Hasta el fin de los tiempos.

D. EVA. -¡Pero cortala, che!...¡que tanto juicio, ni condena, si acá se está bárbaro!

M. MAGDALENA. -El ángel lo dejó escrito: "He aquí el juicio".

D. EVA. -¡Qué juicio ni juicio!..., ¿vos te das cuenta quién está acá? Evita, ¿La ves? Es Evita!... Y a ella, ¿la ves?...¡Eva! ¿Te das cuenta? (Señalando a Sor Juana.)... y a ella..., bueno, ella no sé quién es, pero mirá, mirá que presencia, esperate. ¿Cómo se llama?

SOR JUANA.. - Juana. “Sor Juana” Inés de la Cruz.

D. EVA. (Piensa.) -¡La peor de todas! "Hombres necios que acusáis..." (se detiene)

EVITA. –“...a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis...”

SOR JUANA.. -Veo que algo quedó, (con intención a D. Eva)... además de que soy la peor de todas.

D. EVA. -No se enoje, lo dije por la película.... A propósito..., ¿usted era medio rara, o eso es cosa de la directora?

EVA. -¡Basta! Si sigues hablando estallará mi cabeza, a cada palabra que dices comprendo menos

D. EVA. -¿Y usted quién es?

M. MAGDALENA. -María es mi nombre.

EVA. -¿Y de dónde eres, María, del Edén, indocumentada o excluida?

M. MAGDALENA. -De Magdala.

SOR JUANA. -María de Magdala, la pecadora arrepentida.

D. EVA. -¡Con razón tanta persecuta...! Ah, picarona...

M. MAGDALENA. -¡Bueno, parando la mano!, que con mis pecados ya tengo bastante como para que me anden achacando lo que hicieron todas las minas de la Biblia, ¡qué embromar! (Las demás intentan calmarla) Lo único que ustedes pueden conocer de mí, es que lo seguí a Jesús y que cuando le cuidaba la tumba, se me apareció recién resusitadito y me dijo: "Soy yo, no te me quedés mirando. Rajá a contarle a los discípulos", todo lo demás es puro cuento.

D. EVA. -En la película es la que quieren apedrear.

EVITA. (Que ha estado ajena al diálogo anterior) -Esto es lo más alejado del cielo, o del purgatorio, o de cuanta muerte me haya imaginado en la vida.

SOR JUANA. -Estamos en una sala de espera, sin saber qué o a quién esperamos.

M. MAGDALENA. (En un arranque de furia.) -¡A Dios esperamos! ¡Podéis entenderlo! ¡Seremos juzgadas! Y vosotras, sabéis por qué, tenéis una historia real, (a Eva) o mítica... Yo no sé ya quién soy, si la de Juan o la de Mateo, o la de los otros, que ni siquiera publicaron, o la de las cartas de Nicodemo, o la de la película de Cefirelli...! (Cae al suelo extenuada y llorando)

SOR JUANA.. (Tomando el escrito) -Esta es la clave, el legado que el supremo nos deja para..., (lee) "Hay quienes nacen y mueren, y de su nada, nada queda (...) Hay otros en cambio que hacen de su nada, hermosos mundos, de contagiosa belleza, de constante recreación...". De que lado nos colocamos, de que lado nos ponen los demás, de que lado nos colocará el que está por venir, o el que jamás vendrá...

EVITA. -... y en ese caso ya hemos sido condenados, y esto es el infierno mismo: la soledad...

EVA. -La incertidumbre...

M. MAGDALENA. -El miedo y la culpa...

SOR JUANA. -La cobardía...

D. EVA. -La distancia...

EVITA. -La condena por haber amado demasiado...

M. MAGDALENA. -La condena por haber amado demasiado...

SOR JUANA. -La condena por haber amado demasiado...

D. EVA. -La condena por haber amado demasiado...

EVA. -... ¿Por haber amado demasiado...? (Pequeña pausa dominada por una sensación más melancólica que triste. De repente se encienden todas las luces de la sala, y en el medio de un gran desorden, entra "el coro".)

 

 

ESCENA II

EL CORO 

El "gran desorden" provocado por la entrada del coro es en realidad un cambio brusco de clima, de situación y de cuanto estado haya logrado conseguir el espectador durante la escena anterior. Los personajes del coro charlan vivamente de sus asuntos hasta que descubren sobre el escenario a los personajes de la escena anterior, que a partir de ahora llamaremos "personajes".

 CORO.- Che! y estos que hacen acá?. -Es nuestra hora.- Rajen macho!.- Eh, pará que están ensayando, hagan silencio. -Ya tenía que saltar la defensora de pobres. (Y así continuará el murmullo hasta llegar al escenario.)

NORMA. (A otra) -Dejame a mí..., (a los personajes) ¡Eh, ustedes!, ya es la hora.

M. MAGDALENA. (Gritando) -Es la hora, lo sabía... !!! (TODOS LOS PERSONAJES se abrazan, se desean suerte, gritan, lloran, rezan. Algunos más asustados que otros. El coro, mientras tanto, se va acercando poco a poco observándolos con sorpresa manifiesta)

SIRIO PASCUAL. -Lo que digo siempre, los actores son todos locos....

NORMA. -Además de homosexuales y drogadictos

EL RUSO. -Yo se que el escenario es del que lo camina, compañeros, pero en este caso todos somos obreros de las tablas..., ¡su hora ya pasó! (Al público) Mi nombre es "El Ruso", y sin el muro de Berlín me encuentro bastante perdido ..., claro que en casa tengo un pedacito que me trajo mamá de Europa.

HORTIBIO. -A mí me van a disculpar... (Subiendo al escenario. A los personajes.) Perdón que interrumpa, no... pero este espacio es para que lo usemos todos. La hora de ustedes ya pasó y ahora nos toca a nosotros. El director me encargó a mí que haga respetar los horarios de ensayo. El ya está por venir, y si los llega a ver aquí se va a disgustar, y si está enojada o alterada por alguna razón no puede liberar todo su potencial creativo, y en ese caso, ustedes le estarían robando al universo parte de su talento, cosa que podría clasificarse como un pecado. (Los personajes no alcanzan a comprender. Al público) Hortibio es mi nombre. No tengo amigos. Soy ayudante del director y siempre le traigo una manzana..., soy tan buchón...

EVA. -Habéis dicho... ¿nuestro director?

HORTIBIO. -Sí. "El" Director... "Nuestro Guía", "Nuestro Camino"... ¡el maestro!.

LOS PERSONAJES. (Aparte del coro) -¡DIOS!

D. EVA. -¿Y ustedes, quienes vendrían a ser?

CORO. (En pose para la foto) –"Los angelitos de LA MATANZA".

M. MAGDALENA. -¡La matanza! (Grito de espanto de las cinco) Es el coro de ángeles de la muerte.

PERVERSI. -Sí, este coro es la muerte.

DOLORES. -¿Pero ustedes se la pasan actuando?

DIEGO (Es una mujer). -Ay..., mirá quien habla. (Imitándola) "Ay maestro..., no puedo llegar a ese tono, estoy un poco disfónica... (Risas)

SOR JUANA.. -No. A nosotros ya nos pasó la hora de "actuar", y ahora precisamente nos llegó la hora de que se nos juzguen por "cómo" actuamos.

D. EVA. (Con el escrito en sus manos) -"...Hay quienes nacen y mueren, y de su nada, nada queda ..., pero hay otros que construyen hermosos mundos de constante recreación..." "He aquí el juicio". (Los integrantes del coro se miran intrigados y en silencio se van pasando el escrito. Larga pausa que es interrumpida por la entrada de Augusto, el director, el maestro)

PIBE. -Acá llega el maestro. (Todos quedan estáticos)

 

 

ESCENA III

"EL MAESTRO"
 

(Los personajes se persignan y se arrodillan, bajando la cabeza. Silencio. Augusto va avanzando lentamente observando con extrañeza la escena.)

D. EVA. -Yo sabía que estábamos hechos a su semejanza, pero no me imaginaba que tanto.

AUGUSTO. -¡¡¿Y esto?!! (El coro se ordena mecánicamente con la entrada de AUGUSTO, como si hubiese sido sorprendido en falta)

HORTIBIO. -AUGUSTO, yo les dije que era nuestro horario, pero no me quisieron hacer caso.

AUGUSTO. -Si vinieron a probarse, lo siento mucho pero van a tener que esperar hasta la próxima temporada. La inscripción ya cerró y no tenemos más lugar para nadie.

M. MAGDALENA. -Señor, tú que eres bueno, danos una oportunidad de estar a tu lado. (Augusto se sorprende y se alegra del pedido)

SOR JUANA.. -¡Dios!..., tal vez no merezca tu compañía, pero al menos quisiera tu juicio.

AUGUSTO. -¿Cómo dijo?

SOR JUANA. –Que al menos quiero tu...

AUGUSTO. –No, antes... ¿Cómo me llamaste?...

SOR JUANA. –Dios... (Augusto se sonríe y le hace caritas al coro)

DOÑA EVA. –Señor, yo no tengo demasiado apuro, yo reciencito acabo de morir, pero las chicas están que no dan más... quieren que las juzgues.

AUGUSTO. -Yo siempre tomo una pequeña pruebita, no es como para llamarle juicio.

EVITA. -Pero señor, el escrito dice claramente: "He aquí el juicio".

AUGUSTO. -¿Qué escrito? (Alguien se lo alcanza y él lee).

COMPAÑERO. -Digo yo, ¿no?..., sin ánimo de ofender, ¿por qué no se cambian..., se van a casita... y descansan un poco? Deben haber ensayado muchas horas. Les va a hacer mal. (Al público.) -Me dicen COMPAÑERO y no se van a reír de nada de lo que diga, porque al panfletario del autor le simpatiza mi personaje.

PERVERSI. -Eso. Yo, si quieren, las acompaño y las ayudo a cambiarse.

DOLORES. -¡No seas imbécil!

PERVERSI. -No te pongas celosa....

AUGUSTO. (Reuniendo al coro en un lateral) -Vengan todos (El Coro obedece) Estas tipas están todas locas. Ustedes siempre dicen que los mato ensayando, ¿no es cierto? (Todos asienten) Bueno. Hoy vamos a tener un poquito de diversión.

DIEGO. -Vos estás más loco que ellas, ¿qué pensás hacer?

AUGUSTO. -Seguirles la corriente. ¿Quieren juicio?...Bueno. Van a tener juicio.

PERVERSI. -¡Me gusta! ¡Me gusta! (Al público) PERVERSI me llamo, y adoro reventar granitos cuando duelen. Cuando era chico quería ser bombero...

JUSTINO. -Siempre te gustó ayudar a los demás...

PERVERSI. -No. Lo que me gusta es verlos sufrir...

BENIGNO. (Retomando el hilo) -No sean así..., no sabemos ni quienes son. No hay que ser malos con los demás. (Al público) Yo soy BENIGNO. Adoro las plantas y los animalitos, no podría matar ni a una mosca. Soy amigo de todos y jamás tuve un mal pensamiento.

COMPAÑERO. (A AUGUSTO. Desafiante) -¿Y por qué creés que nos engancharíamos en una locura así?

AUGUSTO. (Lo increpa) -Porque yo lo digo y se acabó. ¿Sí?

ALGUNOS. -Sí.

AUGUSTO. (Autoritario) -¡¿Sí?!

TODOS. -¡SI!

AUGUSTO. -Muy bien. Yo voy a ser Dios. Ellas, las acusadas y ustedes... mi coro de ángeles. (Con aire de dios) ¡Atención, hijas...! Van a ser juzgadas por este divino tribunal.

 

CUADRO II

ESCENA IV

Juicio a Eva
 

AUGUSTO. (Continúa) -Comenzaremos con... (A Eva) Usted. ¿Nombre?

EVA. -Eva.

AUGUSTO. -Eva ¿qué?...

EVA. -¿Qué qué?

AUGUSTO. -El apellido, no se haga la viva...

EVA. -¿Viva? ¿Es una broma?

AUGUSTO. -¡¡Cuál es su origen pregunto!!

EVA. -¿Origen?... Óseo.

AUGUSTO. -¡¡Que de quién es hija!!

EVA. -Ah... Soy hija de Dios...

PERVERSI. -¡¡Hacete cargo Augusto!! (Risas)

AUGUSTO. -¡¡Bueno basta!! Antecedentes de la acusada.

DIEGO. (Hace que lee) -Estando "el macho" sólo y aburrido en el paraíso... sin encontrar sentido a su existencia...

PERVERSI. (Interrumpe con un chiste machista) - (Risas)

DIEGO. -¡¡Pelotudo!!

SIRIO PASCUAL. -Con estas cosas no se bromea... (Al público) Soy Sirio Pascual... Porque Dios lo quiso así.

NORMA. -Que se la juzgue por atentar contra las normas vigentes, por traición a la familia... (Exagerada) y a los más altos intereses de la patria.

TODOS. -¡Ehhhh!

NORMA. (Al público) -Soy NORMA. Punto. No me simpatizan los judíos, ni los negros, ni los homosexuales, ni los comunistas, ni los artistas, ni los políticos, ni los obreros, ni los drogadictos, ni los ateos, ni los extranjeros, ni los divorciados, ni los rockeros, ni los jóvenes, ni... (Todos hacen un bufido de fastidio y se detiene)

SIRIO PASCUAL. -Por no haber obedecido al señor, comiendo del árbol prohibido. Por haber tentado la carne y por habernos heredado su pecado.

PERVERSI. -Por el consumo de sustancias prohibidas.

BENIGNO. (Inocente) -¡Sí a la vida. No a la droga! (Todos le clavan la vista)

DIEGO. -¡Yo la acuso! Por no haber tenido pelotas... y por compartir la manzana con el hortiba del marido... (Al público) Yo me llamo DIEGO y de chica jugaba a la pelota.... Ah, y no soy una intelectual.

EVA. -¡No! Por piedad. Por todo eso ya he sido condenada. ¡Dios! ¡Explícales!

AUGUSTO. (Desentendiéndose) - Ah... No sé, no sé... (Risas)

NORMA. (Adoptando la actitud de juez) -¡Silencio! ¡Silencio en la sala!

BENIGNO. -¡Pobre...! (Todos se apartan dejando libre el centro de la escena para que se desarrolle el juicio, menos Norma, DIEGO y BENIGNO, que adoptarán los roles de juez, fiscal y defensor respectivamente)

NORMA. -Comencemos.

DIEGO. -Quiero llamar al estrado al Génesis, capítulos 2 y 3..., (Música paradisíaca acompañada por un coro de ángeles. A foro, un mostrador sobre el que cuelga un cartel: "El Edén, SNACK BAR", atendido por su dueño. Acodado en una esquina, junto a la caja, se aburre Dios. En la única mesa Adán, también se aburre mientras toma un trago. Sobre una tarima baila Dolores, disfrazada de helecho. Por aquí y por allá, deambulan animales y plantas. Un ave zancuda pasa delante de Adán)

AVE ZANCUDA. -¡Grushhh! ¡Grushhh!...

ADÁN. (Se rasca la cabeza) -Te llamaré... ¡Grush! (Se levanta, mira entre las piernas del animal y concluye) ¡Grulla! (Pasa un pájaro volando: "ALONDRRR... ALONDRRRR...) -Te llamaré... Alondra... (Pasa un caballo relinchando) Relinchas como un caballo... Te llamaré... Caballo.

DOLORES. (Se queja) -¡Ay Dios...! ¡Me aburro!

DIOS. -¿Qué pasa bichi?...

DOLORES. -El hecho es que... El hecho es que... No se... Pasa que... El hecho es que... El hecho...

ADÁN. -Te llamaré helecho...

DOLORES. -¡Ay, dios...! ¡Miralo...!

DIOS. -¿Qué día es hoy?

ADÁN. (Mira su reloj) -Seis...

DIOS. -Mañana cierro y me retiro a descansar... Haber puesto el bar con lo del retiro voluntario no fue una buena idea. Sos mi único cliente... La plantas no toman más que sol y anhídrido carbónico... Los terrestres prefieren tomar del arroyo... Las aves picotean algo y vuelan...

ADÁN. -¿No pensaste en hacerme una compañera?... Uno es poco...pero dos son multitud...

DIOS. -¡Sí que te la hice...! Anoche te saqué una costilla porque no había más escarbadientes... No va que la soplo y... ¡ñácate! ¡Una mujer!

ADÁN. (Entusiasmado mientras se mira el pecho) -¡¿Y dónde está?!

DIOS. -No bien la hice me preguntó dónde estaba la cocina, dónde estaba la escoba, me dijo que estaba podrida de estar todo el día encerrada en la casa y fue a comprarse ropa... ¡Ahí viene! (Llega Eva con bolsas en la mano. Lleva puesto un tapadito y un pañuelo en la cabeza.)

EVA. (Se sienta y golpea la mesa. Adán la observa embelesado) -¡¿Qué sirven en este boliche?!

DIOS. (Responde automáticamente) -Puedes comer lo que gustes... más no comerás manzana del árbol de la ciencia del bien y del mal... (Retirándose) Si así lo hiciereis... moriréis

EVA. (Golpea las manos llamando) -¡A ver! (Entra la serpiente contoneándose con una bandeja en la mano)

SERPIENTE. -¿Qué se va a servir la señorita?

EVA. -¿Qué me recomienda?

SERPIENTE. -La especialidad de la casa: Manzana con caramelo y pochoclo...

EVA. -...Pero el señor me lo prohibió...

SERPIENTE. -¡¡¡Qué!!!... ¡No le hagas caso!... ¿Qué sabe ese...? Ese no corta ni pincha... Mirá, mirá lo que es esa manzaniza... Mmmm... bañadita en caramelo... con pochoclito... calentita calentita...

EVA. -¿Seguro...? Mire que fue bien clarito, eh...

SERPIENTE. -Haceme caso a mí, piba... El viejo lo dice por que no quiere competencia (Casi hipnotizándola, va a buscar la manzana acaramelada con pochoclo, se la ofrece a Eva seduciéndola con todos sus recursos al acecho. Eva muerde y comienza a sufrir la transformación mientras la serpiente festeja: Se quita el pañuelo de su cabeza, arroja el tapadito y los zapatos, la música acompaña el streep tease. Adán observa anonadado, el helecho baila arrancándose las hojas, los animales acompañan coreográficamente. Eva le ofrece la manzana a Adán hasta que por fin la prueba. Un trueno y un grito de ira de Dios, que emerge desde el mostrador, detiene la escena)

DIOS. -¡¡¡Me habéis desobedecido!!! ¡¡¡Ciertamente... moriréiss!!!

ADÁN. (Acusador) -¡Fue ella! Juro que yo no quería...

DIEGO. (Interrumpiendo) -¡Buchón! (Lo imita) Ayyy... Fue ella... Fue ella... (A Eva) ¡Y vos... Floja! ¡Floja y calentona! ¡Mujer tenía que ser! ¿Por qué no te guardaste la manzana para vos? ¿Eh...? Ustedes son todas iguales: ven un machito y lo dejan todo... (Se le va encima y la quiere trompear. Reacción y desorden general)

NORMA. -¡Orden! ¡Orden en la sala! ¡Orden en el teatro! ¡Orden en la sociedad, en la familia, en la vida, en...

CORO. -¡Ehhhh!

BENIGNO. -Yo quiero hablar, Sra. Jueza. Hasta ahora yo no hablé porque aveces vale más el silencio que mil palabras... Yo creo que todo depende del cristal con que se lo mire. A la pobre chica se la acusa de haber entregado la manzanita... y está bien, porque hay que saber compartir con el compañerito...

DIEGO. -Eso no viene al caso. Aquí lo que se juzga, es que con el pretexto de un texto sagrado, se promueve el sometimiento al macho. Y vos sos la culpable. Te dejaste atraer..., por... ¡un pedazo de carne!

EVA. (Se ataca) -¡Yo noooo! ¡Lo que ustedes relatan no es la realidad! ¡Es un escrito... Un cuento... Una leyenda! ¡¡¡¿Es tan difícil de entender?!!! (Fuera de sí) ¡¡¡Soy un mitoooo!!! (Sus compañeras la calman)

HORTIBIO. -Augusto... si se enoja por algo será...

BENIGNO. -¡Ay...! ¡Qué mala...!

SIRIO PASCUAL. -¡Perdona señor a estas mentes perversas!

PIBE. -Bueno che, yo lo pensé, pero no hice nada. ¡Tengo las manos a la vistas... Miren! Creo que pensar esas cosas, al fin y al cabo no es tan malo, ¿o sí?

DOLORES. -No te lo está diciendo a vos.

PIBE. -Me lo decís porque te doy lástima, ¿no? No necesito tu compasión. ¡Soy culpable! ¡Culpable, culpable, culpable! (Al público) Me llamo Juan pero siempre me dijeron PIBE, porque en mi familia se olvidaban mi nombre. Todos me cargan, me toman de punto... (A alguien en la platea) ¿A mí me dice? ¿No? (AL coro) Bueno, che, no se rían, un error lo tiene cualquiera.

NORMA. -¡Sileeeencioooo! (Pequeña pausa) Has sido encontrada... culpable.

PIBE. -¡Lo sabía, lo sabía!

NORMA. -¡A vos no!

AUGUSTO. (A Eva) -Hija, se te ha encontrado culpable, y debes ser castigada (Congoja general) ... pero como soy inmensamente buena y compasiva... te absuelvo.

BENIGNO. -¡Iupi!

DIEGO. (Protestando) -¡Machistas!

JUSTINO. (A Eva) -Sos muy buena actriz, deberías actuar en televisión.

EL RUSO. -La televisión es un instrumento de dominación y control de las masas.

DOLORES. -Bueno, AUGUSTO, ¿vamos a ensayar o vamos a seguir con tu jueguito?

JUSTINO. -Sigamos que está lindo.

COMPAÑERO. -Claro, para que vamos a ensayar si total no actuamos nunca.

AUGUSTO. (La mira con desprecio. En sus manos tiene el escrito) -Nada es el espacio destinado a ser llenado por los hombres... Pero sus sueños, miserables criaturas, pertenecen a mi gran sueño.

 

 

ESCENA V

JUICIO A MARÍA MAGDALENA
 

AUGUSTO. (En un arranque, a María Magdalena) -¡Tú! ¡Avanza hacia mí!

M. MAGDALENA. (Avanza aterrada) -Soy María, señor, la de Magdala, la pecadora redimida por la mano de tu Hijo.

AUGUSTO. -María Magdalena..., fuiste perdonada y protegida de la multitud enceguesida por mi hijo Jesús. Muy bien, ...ahora veremos si tienes aquí la misma suerte... (A Sirio Pascual, Hortibio y PIBE, resp. ) Tú juzgas. Tú acusas. Tú defiendes.

PIBE. -No. Yo no..., yo no sirvo para actuar, no me va a salir.

Música de "Rey de Reyes" o "La Misión", comienzan a pulular por la escena mendigos, ciegos, leprosos y epilépticos. Jesús camina entre ellos realizando curaciones, seguido por sus discípulos..

Cesa la música y empiezan a invadir la escena "los mercaderes", vendiendo dólares, droga, tarjetas de crédito, etc., entre ellos María Magdalena y Hortibio, putanguean. De pronto Jesús reacciona violentamente y los empieza a echar a palazos.)

JESÚS. -¡Fuera de aquí! ¡Mercaderes de la mierda! ¡Váyanse! ¡Dejen ya de aprovecharse de la miseria de los más necesitados! ¡¡¡Goooo Hooommeee!!! ¡¡¡Goooo Hooommeee!!!

Todos huyen menos Hortibio, que le asesta un trompis a la mandíbula y lo tiende de bruces en el suelo. M. M., que antes lo había estado observando a Jesús con buenos ojos, se acerca a socorrerlo.

HORTIBIO. -¡¡Qué hacés!! ¡Dejalo!...

M. MAGDALENA. -¡Cállate! (a Jesús) Perdónalo señor... no sabe lo que hace...

HORTIBIO. -¡Perra!

JESÚS. -¿Cómo te llamas?

M. MAGDALENA.(Bien puta) -María, señor...

JESÚS. - Eres bella... María... Diabólicamente bella... (Pone la mano sobre su cabeza espantando a los demonios de su cuerpo. María entra en un estado beatífico) ¡Sígueme María!

HORTIBIO. -¡Qué te la das de santita ahora...! ¡Perra! ¡Vení para acá! No se abandona la parada así como así... ¡Traidora! (Su voz es apagada por la música... Jesús, María y los discípulos inician en procesión la retirada a su morada. Forman el nuevo cuadro: Jesús está sentado, Magdalena le unge los pies, los apóstoles esperan su turno)

PERVERSI. (Judas) -Dale, Jesús... Nos hiciste caminar por medio desierto... Tenemos las patas reventadas...

BENIGNO. (Juan) -Yo le cedo el turno a otro si quieren...

PIBE. (Pedro) -Otro tiene nombre...

JESÚS. (A pibe) -Pedro... Escúchame.

PIBE. -No me llamo Pedro señor, soy Lázaro...

JESÚS. (Sin oírlo) -Como te decía, Pedro (Pibe refunfuña) Antes de que el gallo cante, me negarás tres veces...

PERVERSI. -Ay, Jesús...no seas perseguido...

JESÚS. -Y tú, Judas, me entregarás por treinta dineros...

PERVERSI. -¡Pero qué chabón! Dejá de hacerte el mártir...

BENIGNO. -¿Y yo, señor... y yo?...

JESÚS. -Tú no, Juan, tú eres bueno... (Juan sonríe tranqilo)

M. MAGDALENA. -Señor... He decidido irme de tu lado. No es bueno para tu imagen lo que la gente anda diciendo...

JESÚS. -¿Y qué es lo que dice la gente?

M. MAGDALENA. -Que te rodeas de los miserables, de la lacra, de las prostitutas... Que eres un espía Romano...

PERVERSI. -Tiene razón, Jesús... Te deliraste... Volvamos con Barrabás y agarremos los fierros...

JESÚS. -Eso lo discutiremos en asamblea... Pero ven aquí, María... Es cierto que eres puta...pero eres leal... Ve y dile a la gente que de eso se trata...

M. MAGDALENA. -Lo que tú digas (Sale. Se oyen trompetas y la escena se transforma: Entra el César SRA. DE HIDALGO llevado por sus soldados. Salomé DOLORES se asolea juanto a él. La gente del pueblo aguarda haciendo cola)

SALOMÉ. -¡¡¡A ver, todos!!! ¡Abajo los pantalones!... (Todos obedecen) De rodillas...

CÉSAR. -¡Despreciable pueblo sometido... Buen día...!

PUEBLO. -Buen día César... Buen día César...

CÉSAR. -¿Han hecho los deberes?

PUEBLO. -Si, César... Si César...

CÉSAR. -¿Han comido menos... Han sacado a sus hijos de la escuela... Han perdido el empleo... Se han drogado lo suficiente... Han descargado su violencia contra ustedes mismos... Han visto bastante televisión y películas romanas... con romanas banderas... himnos romanos y agarrámela con la mano?

PUEBLO. (Orando) -Sí, cesar... Bienaventurada la globalización... Este es el progreso... Ver, oír y callar.

HORTIBIO. (Que oficia de celador) -Señor: María Magdalena movía los labios pero no decía nada...

CÉSAR. -¿Ven aquí? (María se acerca; Hortibio la observa ensañado y le mira las nalgas)

HORTIBIO. -¡Ay, señor! ¡Mire... No tiene la oblea! Uhhh... (Trata de incitar a todos a que la abucheen pero nadie le presta atención)

UNA MUJER. -Ella es una buena mujer, señor... Cuando mis hijos enfermaron, ella me socorrió...

OTRA. -Y nos perdonó una deuda cuando mi esposo quedó sin empleo...

BENIGNO. -... y es muy buena y es muy linda...

SALOMÉ. -¡Mátenla! ¡Que le corten la cabeza y me la traigan en una bandeja de plata!

HORTIBIO. -¡¡Síííí!! (Trata de alentar a los demás y fracasa nuevamente. A una mujer) Vos defendela... ¡Ingenua! ¿Querés que te cuente lo que tu marido hacía con ella mientras te ayudaba a cuidar a tus hijos...? (A otra) Y vos, tarada mental... ¿sabés cual era la deuda que le perdonó a tu esposo? (a Benigno) Y vos... ¡Boludo a cuerda! ¿le creíste eso de que eras el hombre de su vida? (Rumor general. El César se lava las manos. Al César) Señor: esta cara de mosquita muerta, además de ejercer la prostitución sin la oblea del impuesto docente... ¡está conspirando! Anda metida con ese rebelde barbudo de pelo largo...

CÉSAR. (Reacciona) -¡Apedreadla!

PUEBLO. -¡Sí! ¡Apedreémosla! (Siguen gritando mientras juntan piedras)

PIBE. -¡¡Paren!! (Todos se detienen) El que esté libre de pecado que arroje la primera piedra... (Pausa. Todos piensan y se miran un instante hasta que por fin se deciden a apedrearla. Se desarma la escena) Les dije que yo no servía para actuar... No tengo presencia... Nunca le llamé la atención a nadie. Desde chico que me pasa... Para mi cumpleaños la casa se llenaba de gente... y yo era muy feliz... y a la hora de brindar todos levantaban las copas y decían: ¡Feliz Navidad!

AUGUSTO. -Hija, lo siento mucho pero... has sido encontrada culpable.

M. MAGDALENA. -Pero señor, no tuve oportunidad de defenderme. Eso no es justo.

AUGUSTO. -Tu concepto de justicia no es válido ante mí. Aunque... si me lo pidieras de otra manera...

M. MAGDALENA. -¡Lo que tú quieras! Pídemelo y bastará. (Se arrodilla y suplica. Le besa los pies, etc.)

AUGUSTO. -Así me gusta. Sigue.

JUSTINO. -¡Basta AUGUSTO! Se te está yendo la mano.

AUGUSTO. -Estás perdonada.

M. MAGDALENA. -¡Gracias! ¡Gracias Señor!

COMPAÑERO. -¿Podemos terminar con toda esta historia? Es demasiado.

PERVERSI. -¿Y vamos a dejar justo en lo mejor?

AUGUSTO. -¿Quiénes están conmigo?

ALGUNOS. -¡Yo!

AUGUSTO. -¡No aceptaré indecisiones ni medias tintas! Repito, ¿quiénes están conmigo?

TODOS. (Algunos más seguros que otros) -¡Yoooo!

AUGUSTO. -¡Más fuerte!

TODOS. -¡¡¡Yooooo!!!

AUGUSTO. -¡¿Quién es su Dios?!

TODOS. -¡¡¡AUGUSTO!!!

AUGUSTO. -Que nadie lo dude. (Pequeña pausa)

  

ESCENA VI

Juicio a Evita
 

AUGUSTO. (Continúa) -Quedan tres, agilicemos el trámite. (A Evita) Tú. Eva Perón, ¿no es cierto?

EVITA. -Sí. María Eva Duarte... de Perón.

AUGUSTO. -El historial de la acusada... (Todos miran a Hortibio instándola a que sea él quien lo relate)

HORTIBIO. -¿Yo?... No..., por favor...

SRA. DE HIDALGO. -No es necesario leer ningún historial, basta con saber su nombre para condenarla. (Aparte, al público) Soy la Sra. de HIDALGO. Los ranchitos son frescos, no pagan impuestos y tienen antenas de T. V.. Acá no trabaja el que no quiere. Con los militares estábamos mejor. Lo que tengo lo hice trabajando..., bueno..., mi marido, bueno, mi padre..., (Brusco) bueno, alguien habrá trabajado, ¿no?.

EL RUSO. -¡Populista, reaccionaria, nazi fascista y machista.

DIEGO. -Ella abrió un lugar para la mujer en nuestra historia política.

SIRIO PASCUAL. -Los peronistas quemaron las iglesias...

COMPAÑERO. -Sí, al mismo tiempo que ustedes bombardeaban la plaza. (El clima de enfrentamiento de posturas ha ido creciendo hasta armarse dos bandos bien definidos)

UNOS. -¡Al infierno!

OTROS. -¡Al cielo!

UNOS. -¡Populistas!

OTROS. -¡Oligarcas!

UNOS. -¡Cabecitas negras!

OTROS. -¡Vendepatrias! (Se arma la batalla)

BENIGNO. (Deteniéndolos) -¡Paren! (Pausa. inocente) ¿Por qué no olvidar viejos rencores? (Le clavan la mirada para devorarlo) ... está bien..., sigan, yo decía nomás...

EVITA. -Imaginé un juicio final distinto. Jamás pensé traer conmigo ante Dios el odio de la oligarquía de mi país.

PERVERSI. -¡Porque dios es argentino, carajo! (risa general)

AUGUSTO. -Este juicio va a traer problemas, prepárense. (Todos se disponen para el juicio: El coro toma cañas o vadas con las que levantan telas que cuelgan a modo de pancartas y estandartes; Evita sube a un balcón improvisado) Empecemos..., y que sea lo que dios quiera.

TODOS. -¡¿Ehhhh...?!

AUGUSTO. (Rectificándose) -... lo que dios... "quiero".

TODOS. -Ahhh....

(Clima de manifestación popular. Pueden mezclarse entre el bullicio fragmentos de discursos originales de Evita. Cuando baja el rumor de las masas se oye claramente:)

EVITA. -"Pongo junto al alma de mi pueblo, mi propia alma. Le ofrezco todas mi energías para que mi cuerpo sea como un puente tendido hacia la felicidad común. Pasad sobre él, firme el paso, alta la frente, hacia el destino supremo de la Patria nueva."

PUEBLO. -¡Evita, Evita! (De ente la multitud se acercan al palco COMPAÑERO y Doña Eva caracterizada como niña. Evita la alza en sus brazos y besa su frente.)

EVITA. -¿Cómo te llamás?

D. EVA. -Doña Eva. (Crece el rumor de la gente desmovilizándose que bien puede acompañarse con música, en el instante en que aparecen dos parapoliciales de civil secuestrando a Evita y a COMPAÑERO. Doña Eva -niña- queda perdida entre la multitud llamando y buscando a su madre hasta desaparecer gritando desesperadamente. La escena se transforma en una especie de cárcel improvisada al estilo de una sesión de torturas. Entran por foro Evita y COMPAÑERO arrastradas por los "services", que las atan sentadas espalda contra espalda en dos sillas. Al instante entran la Sra. de HIDALGO y El ruso.)

EVITA. -¿Qué significa esto?

SRA. DE HIDALGO. -Queridita, te llegó la hora. Vas a ser juzgada.

EVITA. -¡Pero dónde está Dios!

EL RUSO. -¿Dios?... Dios no existe.

COMPAÑERO. -¿Y a mi por qué me trajeron?

SRA. DE HIDALGO. - Para que después no anden diciendo que no tuvo un juicio justo...

EL RUSO. -Vas a ser su defensa.

COMPAÑERO. (A Evita) -No se preocupe compañera, no voy a dejar que le hagan nada.

SRA. DE HIDALGO. (Violenta) -¡Confesá!

EL RUSO. (Sorprendida) -¿Cómo "confesá"? Usted dijo que iba a ser un juicio...

SRA. DE HIDALGO. -Sí, un juicio..., pero a mí manera. ¡Confesá!

EVITA. -¿Qué es lo que quiere que confiese?

SRA. DE HIDALGO. -Confesá tu culpa ¡Putita! O te pensás que a mi me vas a dejar contenta con migajas como a tus "descamisados". Tu limosna, o como se llame, ya no te sirve para nada.

EVITA. -No es limosna, ni beneficencia, ni solidaridad social. Es justicia. Limosna es el placer que tienen ustedes, los ricos, de excitar el deseo de los pobres sin dejarlos nunca satisfechos (Intentan interrumpirla pero ella se violenta) y no conformes con ello, inventaron la beneficencia, y le agregaron el placer perverso de divertirse con la excusa del hambre de los pobres.

EL RUSO. -A ella (Por Sra. de HIDALGO) la podrás dar vuelta con los discursos que te prepararon, pero a mí no, ¿entendés? Vos sos culpable; culpable de haber retrasado el proceso revolucionario que se venía gestando y convertirlo en un movimiento dependiente de un líder autoritario y fascista.

COMPAÑERO. -Vino a realizar lo que ustedes todavía estarían proclamando, pero que sus contradicciones nunca les permitieron llevar a cabo. No se pudieron sumar nunca a la causa popular porque en el fondo, el olor a pueblo les da asco.

SRA. DE HIDALGO. -A ustedes los convencen de cualquier cosa porque no tienen nada en la cabeza, negra ignorante.

COMPAÑERO. -Soy negro, y a mucha honra, ¡oligarca de mierda!.

SRA. DE HIDALGO. -¡Cállenla! (Los gorilas obedecen)

COMPAÑERO. -¡No! ¡Déjenme! ¡Soltame hijo de puta!

EL RUSO. -¡Paren! (A Sra. de HIDALGO) ¡Dígales que paren! (A una seña de la Sra. de HIDALGO se detienen) Usted no respeta los acuerdos, habíamos quedado en otra cosa. Yo me abro. (A COMPAÑERO) Perdoname, te juro que yo no sabía.... La cosa era con ella, pero no así..., no sé... estoy confundida.

SRA. DE HIDALGO. -Va a ser como a mí se me ocurra. Acá mando yo.

EL RUSO. -Lo que no entiendo es por qué me trajo a mí. Usted sabe quién soy, y como pienso.

EVITA. (Cáustica) -Aquí y allá las cosas son iguales; la oligarquía nunca fue hostil con nadie que pudiera serle útil, jamás se preocupó por los antecedentes.

SRA. DE HIDALGO. -Ya no me importa nada, (Como loca) esto no es una cuestión de ideas, ni de nada que pueda discutirse. Esto se trata de odio.... Primero pretendiste quitarme mis privilegios legítimos, después... a mi marido, y por último mi hijo me abandona detrás de tus ideas... y me las vas a pagar todas.

EVITA. -¿Su marido? ¿Qué dice? ¿Está loca?

SRA. DE HIDALGO. -Sí, mi marido..., y sí... estoy loca, ¡por tu culpa estoy loca! (Se pierde) Él estaba entre los que te odiaban, te fuiste transformando en una obsesión para él..., al punto que robaron tu cadáver, le tocó custodiarte... durante días... y se enamoró de vos... lo volviste loco... y cuando te fueron a buscar no podían arrancarte de sus brazos y... (En un arranque) ¡Culpable! ¡Sos culpable! (Se arroja encima de ella intentando ahorcarla mientras sigue gritando. Todo el coro intenta calmarla sin mucho éxito)

AUGUSTO. (Acercándose) -Bueno, UuuuuUuudjjhfjjfjjdcalma, calma. Soy dios, cálmate, está bien, es culpable. (A Evita) Eres culpable... (Aparte)... pero hija, como dios no está de un lado ni del otro... yo te absuelvo. Te absuelvo porque soy bueno.

JUSTINO. (Muerto de miedo) -Augusto, yo me tengo que ir.

AUGUSTO. -¡De aquí no se va nadie!... La cena de tu mujer puede esperar. (Todos están bastante asustados. Esto ha dejado de ser un juego y ya nadie entiende demasiado.) ¡Cobardes! ¡¿Qué voy a hacer Yo con semejantes insectos al lado mío?! Estoy cansado, y miren que si yo me retiro a descansar se pudre todo, eh, así que terminemos con esto de un vez.

HORTIBIO. -Quedan dos, maestro. ¡Mírelas! Se estaban escondiendo.

TODOS. -¡UUUhhhhh!

PERVERSI. (Ante Sor Juana y Doña Eva) -Ta-te-tí surte para mí... (Le tosa una teta a Sor Juana) ¡Opa!

 

 

ESCENA VII

JUICIO A SOR JUANA. 

AUGUSTO. (A Sor Juana) -¿De quién se trata?

SOR JUANA.. -Juana de Asbaje. Sor Juana Inés de la Cruz.

AUGUSTO. (A PIBE )-El prontuario...

PIBE. (Recita de memoria) -Nació en México en 1637 . Mujer. Desde niña se sintió hombre (Marcada aprobación de DIEGO) Mostró una avidez por la lectura y una capacidad intelectual "excesivas" para su época y su sexo... (Enojo de DIEGO, risas y alboroto general) Su condición de mujer no le permitió acceder a los estudios superiores, razón que la llevó a recluirse en un convento de las carmelitas descalzas. Su obra literaria, de un estilo exquisito, pero con un contenido atrevido que iba desde la crítica social y un prematuro feminismo hasta el amor explícito, había comenzado a estimular los ratones en las cabecitas de las novicias, y lo más peligroso, traspasó los límites del convento. A los curas no les gustó nada, la reprimieron y aunque hubo unas cuantas idas y vueltas, la pobre terminó bajando la cabeza y diciendo...

SOR JUANA. -¡Me cortaron las manos...!

PIBE. -Ay..., yo creo que no podemos juzgar a la pobre por los prejuicios de la época.

SIRIO PASCUAL. -Si no podemos juzgarla por sus actos, juzguemos entonces "sus intenciones".

NORMA. -¡Por no haber respetado las reglas!

SRA. DE HIDALGO. -¡Eso. Las monjas al convento! (A cada intervención el coro acompaña con voces de aprobación)

BENIGNO. -¡Zapatero a tus zapatos!

JUSTINO. -¡A jugar se van al patio!

HORTIBIO. -¡Juego de manos, juego de villanos!

EL RUSO. -¡Las monjas son feas y obedientes!

DIEGO. -¡Las modelos son lindas y no tienen cerebro!

DOLORES. -¡Los futbolistas se comen las eses!

SRA. DE HIDALGO. -Sí, y no deben hablar de otra cosa que no sea de fútbol... (Se detiene de repente. Todos quedan quietos un instante como cuando cuando alguien dice algo indebido o como cuando sin querer se acierta en la clave de alguna cosa. Alguien sale corriendo y regresa con una pelota que le coloca a Sor Juana bajo el brazo, arrodillándola en pose de clásica foto de futbolista. Detrás de ella una gran reja que simula el convento de clausura)

CORO DE CURAS. (Cantan)

Somos la ley, somos el orden

Somos la fe y la moral

Ponemos en vereda al que se porta mal

Somos el fuego purificador

Quitamos el pecado de tu corazón

Somos la santa inquisición

Eres Sor Juana muy inteligente

Metes cosas raras en el coco de la gente

Eres mujer desobediente

CORO DE "JUANISTAS". (Música de cumbia)

Hombres necios que acusáis

a la mujer sin razón,

sin ver que sois la ocasión

de lo mismo que culpáis.

(Se repite varias veces)

DOLORES. (Interrumpiendo) -¡Paren! ¡Basta! ¡Basta de estupideces! Yo no entiendo nada de lo que están haciendo, ni me importa, yo vengo al coro a cantar..., me lo recomendó el analista, no tengo tiempo para perder. Además, yo me siento muy mal, y nadie se molestó en preguntarme.

DIEGO. -Tomatelás nena. Nosotros qué sabemos. Si te sentís mal decilo, en lugar de andar haciendo caritas por los rincones...

DOLORES. (A Augusto) -Vos augusto sí lo sabías, porque te lo dije por teléfono, pero ni te importó. A vos te importa más esa monja idiota que la salud de tu 1ra. soprano, claro...

AUGUSTO. (Apañándola) -Claro que me di cuenta, cómo no me voy a dar cuenta... ¡Yo me doy cuenta de todo!

PADRE CONFESOR. (Apartándose del resto del coro y acercándose a Juana) Hija, hija, ¿por qué no comprendes que la equivocada eres tú? ¿Por qué eres tan rebelde? Dios te necesita mucho más que tus libros y que tu música. "Sólo el dolor te hará digna de Él.

SOR JUANA.. -No puedo dialogar con Dios en la oración; ni me escucha ni lo escucho. Pero sí puedo verlo en las estrellas con mi telescopio, y sus palabras me penetran a través de la música de mi laúd y de la que emana de toda esta maquinaria universal.

PADRE CONFESOR. -Todo eso lo comprendo, pero no es correcto. Tú no estás aquí para disfrutar lo que haces, y todos tus actos te vuelven... irreflexiva. Hasta ahora has incomodado al obispo, pero piensa, piensa si este asunto llega a la inquisición...

SOR JUANA.. -¡Ni el obispo ni la inquisición saben nada de Dios! Ayúdeme padre. Me quitaron los libros, no permita que me lo quiten todo.

PADRE CONFESOR. -Juana, confía en mí. Te ordeno por tu bien: "Quema lo que escribes, ignora lo que sabes, no veas lo que miras." (Le alcanza un papel) Firma aquí y pronto todo se arreglará. No juegues este partido.

SOR JUANA.. (Firmando) -Yo, la peor de todas (Aparece por detrás otro cura, superior, al que el confesor le entrega el papel)

OTRO CURA. -Juana: Estás fuera del campeonato, por haber sido encontrada culpable de... PECADO.

SOR JUANA.. -¡Nooo! (Llorando) Me cortaron las manos. Me cortaron las manos.

CORO DE JUANISTAS. (Tonada de cancha)

Sor Juana no pecó,

Sor Juana no pecó

Que confiesen al papa

y a la santísima inquisición

  

ESCENA IX

JUICIO A DOÑA EVA
 

SOR JUANA.. -Este juicio, como dijo Evita, ya me lo han hecho en la tierra. Sigo esperando "tu" juicio, señora.

D. EVA. -¿Para qué? (Con algo de bronca) Si cuando termine ya sabés que te va a decir: "Hija, yo te perdono porque soy bárbaro". Parece que quisiera que lo reelijan.

TODOS. -¡¡¡Uuuhhh!!!

AUGUSTO. -¡¡¡Quééé!!! ¡¡¡Cómooo!!! Esto suena a rebelión. Yo en persona, Dios dotado de todos los poderes, voy a ser quien te acuse.

JUSTINO. -Yo quiero defenderla. (Al público) Me dicen JUSTINO y..., este..., bueno, yo no sirvo para hablar pero por ahí puedo dar una manito.

PERVERSI. -Tengo una idea... (Todo el coro se reúne en círculo) ¡El choto!

CORO. -¡Buenísimo! (Automáticamente toda la escena se convierte en estudio de televisión. Cámaras, luces, micrófonos, etc.. Se arma una tribuna de público trucho y alguien le da indicaciones. El "dueño del circo" es el típico conductor de programa ómnibus de domingos a la tarde.)VOZ EN OFF. - En treinta segundos vamos al aire. (Todos se preparan. Alboroto general. A la orden de la voz en off, cortina musical y aplausos de la tribuna.)

CONDUCTOR. (Perversi) -¡Buenas tardes querida familia! ¡Bienvenidos a una nueva tarde de... JUICIOS... DOMINGUEROS! (Música) Un programa donde se mezcla el esparcimiento, el más sano humor, la justicia plena y las más divertidas ejecuciones públicas, a cargo de... "El inodoro justiciero"... ¡fuerte el aplauso!... Y ahora voy a presentarles a los participantes del programa de hoy. Con ustedes, el incomparable, el insuperable, el nunca vencido, nuestro querido fiscal ganador de todos los domingos... ¡¡¡Dioooos!!! (Aplausos y vivas de la tribuna. Música de "winner". AUGUSTO entra al estudio con un trote ágil de triunfador, se saludan y abrazan con EL CONDUCTOR) Podés ocupar tu lugar. (Al público) Y ahora le toca el turno a... (Con evidente desprecio.) la abogada defensora. (Abucheo general.) Y por último, voy a intentar presentarles a... la mediocre, que es igual a todas las mediocres, fiel compañera del changuito y los ruleros, inseparable amiga de la lavandina y los mates en la puerta, nuestra acusada del día de hoy... ¡Doña Eva! (Nuevo abucheo) La acusada tendrá el honor de sentarse en ¡El inodoro justiciero!... auspiciado por

VOZ EN OFF. -Inodoros ecológicos "Corrupción". En su nuevo local de Balcarce 50.

CONDUCTOR. -Y ahora vamos a escuchar unos consejos comerciales porque de algo tenemos que vivir. No cambie de canal, señora..., porque la emoción está en... ¡Juicioooos dominguerooos! (Un segundo en estampa) Ya estamos de vuelta en el programa de la familia. Vamos rápidamente a explicar las reglas del juego y luego sí, lo que todos ustedes están esperando. (A AUGUSTO) Vos ya sabés como es todo, te toca acusar, pero hoy, para darle un poco más de emoción al juego te tenemos preparada una pequeña trampita. (A la defensora) A vos te toca lo más difícil que va a ser defender a esta tipa..., pero señoras y señores aquí va a estar la dificultad para el fiscal, porque hoy la acusada... ¡habla!, sí señoras y señores hoy vamos a dejar hablar a la defensa, para taparles la boca a los que andan por ahí diciendo que esto ya está todo arreglado. Y si la cámara me sigue, tenemos por último, las reglas para la acusada: Cuando diga cualquier cosa fuera de lugar, o que yo considere inconveniente, recibirá una descarga de 2000 voltios a cargo de "El inodoro justiciero"

VOZ EN OFF. -Las descargas eléctricas de este programa están auspiciadas por EDENOR.

CONDUCTOR`. -La corte entra en sesión. Tiene la palabra el señor fiscal.

AUGUSTO. -Este juicio les va a demostrar que, este ser despreciable que tenemos frente a nosotros es el responsable de todos los males que suceden en el mundo, y no merece otro destino que el infierno, para que su alma se incinere junto con su mediocridad. A ustedes no les quedarán dudas de que la acusada es culpable. Culpable de ser "una mujer común" y, como dice el escrito celestial, llenó su nada de intrascendencias, de fealdad y de todo tipo de coherencias terrenales. (Aplausos)

JUSTINO. -Señores del jurado: Yo me pregunto, si ser una mujer común es ser fiel a un hombre que se ama, si es una "mujer común" quien cría y educa a sus hijos como puede para que lleguen a ser lo que son, Buenas personas. Si quien ha trabajado toda una vida no sólo recibió migajas en la tierra sino que ahora en la muerte merece el infierno, entonces, señoras y señores del jurado, no hay nada que discutir. Pero yo me propongo demostrar que quien es feliz sosteniendo tal forma de vivir, es una mujer "muy especial". (Abucheo general)

CONDUCTOR. -Uy..., me informan desde el control que hubo un desperfecto técnico y que tus últimas palabras no salieron al aire.

JUSTINO. -¿A partir de dónde?.

CONDUCTOR. -A partir de que dijo "señores del jurado". (Risas exageradas en la tribuna.)

JUSTINO. -Bueno, voy a repetirlas...

CONDUCTOR. (Interrumpiendo) -No tenemos tiempo, querida, vos sabés, "en la televisión el tiempo es tirano". (Nuevas risas.) El fiscal puede interroga a la acusada.

AUGUSTO. -Tengo entendido que a los diez años, usted quería ser pianista...

D. EVA. -Sí. Siempre quise.

AUGUSTO. -...y que le pidió a su madre un piano, como regalo de reyes...

D. EVA. -No era mi madre. Era la señora que me crió. Mi madre había muerto en la plaza año anterior.

AUGUSTO. -¡Quiere conmovernos para inspirarnos lástima.

JUSTINO. -¡Protesto! (El conductor se hace el dormido)

AUGUSTO. ¡A ver cómo lloramos todos! (Llanto burlón de la tribuna.)(Alto y serio) ¡No va a lograr conmoverme con simplezas! ¡Conteste! ¿Pidió un piano? ¿Sí o no?

D. EVA. -Sí.

AUGUSTO. -¿Y que fue lo que la regalaron?

D. EVA. -Una muñeca.

AUGUSTO. -Y usted no se quejó...

D. EVA. -...porque me explicaron que un piano era una cosa cara y que...

AUGUSTO. -¡Y usted no se quejó! ¡¿Sí o no?!

D. EVA. -Pero la muñeca me gustaba también..., y yo los entendí... (Es interrumpida por una descarga eléctrica).

JUSTINO. -¡Protesto! ¡Esto es una burla! (El cond. se burla de ella y le indica que se siente) ¡Esto no es un juicio! ¡Esto es una ejecución perversa! (Se sienta, impotente ante las risas de la tribuna.)

AUGUSTO. (Retomando) -¡La señora se conformó con una muñeca! Ni siquiera se reveló. ¿Qué sería de la música, me pregunto yo, si a Beethoven lo hubiesen conformado con una muñeca?. ¿Qué hubiera sido de este universo, si nadie se hubiese revelado contra la chatura del conformismo, para complacer a sus padres?

D. EVA. (Se enoja, a pesar de las amenazas de descargas eléctricas del conductor) -¡Sí que me rebelé! ¡Muchas veces me rebelé! Pero no contra mis padres, sino contra los responsables de que un chico no pueda tener un instrumento porque no tiene qué ponerse en la panza. ¡¿Qué pasa?! ¿No soy importante porque no salgo en la tele? ¿Porque no cambié la historia de la humanidad? Si usted gobierna el cielo, me quedo con el infierno. No creo que sea peor que las cosas que tuve que vivir, pero ni usted me va a robar las ganas de creer en un Dios "como la gente", como yo lo soñé... (Desorden general). 

CUADRO III

ESCENA X

JUICIO A DIOS

SOR JUANA.. -... y yo me quedo con el cielo de mi telescopio y con el amor de el hombre que imaginé.

EVA. -Y con el dolor de mi vientre.

EVITA. -Y con mi pueblo.

M. MAGDALENA. -Y con el loco que yo conocí. Con el que escribía en la tierra con el dedo mientras los otros me acusaban.

COMPAÑERO. (A AUGUSTO) -¡¿Mediocre?! ¡Mediocre sos vos!

PERVERSI. -Y a Beethoven no le llegás ni a los talones.

AUGUSTO. -¿Qué dicen? ¡Soy su Dios!. ¡Juro que los enviaré al fuego eterno!

PERVERSI. (Cantado) -Me parece que el director se volvió un poquito loquiiitoooo... (Risas)

JUSTINO. -A ver dios..., a ver cómo hace pucherito... (Risas)COMPAÑERO. -¡Juzguémoslo por habernos torturado ensayando para nunca jamás cantar en público. (Todos: -Sí. Juzguémoslo)DIEGO. -Por robarnos el placer de cantar en el nombre de la perfección. (Exclamaciones del resto)SRA. DE HIDALGO. -Por no dejarnos lucir nuestras capitas. (Idem)

DOLORES. -Por desafinado!!!. (Sorpresa gral.) Por desafinado... e impotente.

BENIGNO. -Llamo a declarar a toda su miserable vida. (Idem)

AUGUSTO. -Déjenme aunque sea defender. (Desesperado. Con el escrito en sus manos.) Yo quise cumplir con este mandato al pie de la letra, no perdiendo el tiempo con incoherencias terrenales. Viví tratando de impregnar el cosmos de belleza contagiosa y desterrar a los temerosos fetiches de la mediocridad.

PERVERSI. -¿Eh...?. ¿Cómo?, no se escucha... (Se hace pantalla con la mano en la oreja. Todos lo imitan y festejan.)

(Mientas tanto, Clara ha seguido la última parte de la escena, y se acerca a AUGUSTO con mucho temor, lentamente, hasta tomar el escrito. Cuando ya lo tiene en su poder comienza a escribir aceleradamente. El coro comienza a hacer silencio a medida que la va descubriendo y todos observan el transcurso de la escena con atención. Algo se ha roto. Algo ha cambiado. Cuando Clara termina de escribir, suspira aliviada con gesto de plena felicidad. Ha terminado su obra.)

AUGUSTO. -Y usted ¿Quién es?. ¿Cómo se atreva?

CLARA. (Imitándolo) -Y usted ¿quien es? ¿Cómo se atreve?

AUGUSTO. -¿Que hace acá?. Váyase y devuélvame el escrito.

CLARA. -¿Qué hace acá?. Váyase y devuélvame el escrito.

AUGUSTO. -¿Me está cargando?

CLARA. -Sí. Y no me gusta que me interroguen. Estoy acá porque se me antoja. Y tomé esto para acabar con lo que había empezado y no pude hacer porque me quedé dormida. (Al coro) Nunca... se queden dormidos. (Todo lo dice muy lentamente, como envuelta en un clima espectral.)

PIBE. -¿Vos escribiste eso?. (Clara asiente)

AUGUSTO. -Pero... ¿y el juicio?.

CLARA. -¿Qué juicio?.

AUGUSTO. -El juicio: "He aquí el juicio..."

CLARA. (Mira el escrito y sonríe. ) -No, no es "juicio"... Es "i ni cio"... Confuso, imperfecto, pero inicio... (Sorpresa general que el coro disimula lo más posible. Justino avanza tímidamente)

JUSTINO. -¿No lo leería?... A ver cómo quedó.

CLARA. -"Nada: Llamaremos nada...

DOLORES. (Interrumpiendo) -Esa parte ya la conocemos.

JUSTINO. -No importa. Que lo lea todo de corrido.

CLARA. -"Nada: Llamaremos nada al espacio cósmico, interior o exterior, destinado a ser llenado por los hombres; por sus sueños, por sus miedos, por sus fantasías de trascendencia, por las imágenes de sus dioses, por sus voces, y hasta por su inexistencia. La nada es hueca, y todo cabe en ella. Hay quienes nacen y mueren, y de su nada, nada queda. Vivieron llenando el espacio hueco de intrascendencias, de fealdad, de temarosos fetiches y de todo tipo de coherencias terrenales. Hay otro en cambio, que hacen de su nada hermosos mundos, de constante recreación, de contagiosa belleza, que todo lo impregna de amor peremne e incorruptible. He aquí el "inicio" de mi "Teoría del amor humano. (2da. Parte)", la primera jamás existió, la tercera se las deberé por siglos, y a nadie se le ocurrirá una décima, puesto que el amor humano no tiene partes, ni teorías, ni contradicciones: Es verbo puro y bello en sí mismo. Y al verte te adoro, amor mío. Y al verte lloro, y al verte río, y al verte escribo que cada alma tiene su nada y cada hombre es capaz de transformarla en eternidad, y al verte amor mío, confío..., confío...."

es el prólogo para mi libro de poemas.

AUGUSTO. (Totalmente loco) -¿Cómo un poema? ¿Un miserable poema?. ¡No puede ser! ¡Es mentira! Nadie enloquece por un poema mal entendido. ¡Ya sé! ¡Evita, Magdalena, todas ellas lo pueden confirmar. Que vengan acá! ¿Dónde están?

CLARA. -Con algo de eso creo que soñé.

AUGUSTO. -¡No! ¡Que soñé, ni soñé! Estaban acá hasta recién. (Todo el coro finge no comprender y de a poco comienza a retirarse. AUGUSTO se desespera). Vos DOLORES, no me podés dar la espalda ahora. (No le presta atención) ¡Hortibio! ¡Vos Hortibio...!

HORTIBIO. -¿Yo? ¿Yo qué?

PERVERSI. -Vení, no pierdas el tiempo.

HORTIBIO. -Sí Dani, vamos. Esperá que yo me adelanto, así voy abriendo. ¿Te llevo las cosas?... (Sale el coro por platea. Larga pausa.)

 

 

Escena XI

La redención de Dios 

AUGUSTO. -Y vos ¿qué hacés acá?

CLARA. -Me escondo, me oculto de "los ladrones de sueños". De los que no se conmueven, de los que no cantan ni dejan cantar.

AUGUSTO. (Muy bajo) -Como yo...

CLARA. -¿Cómo dijo?

AUGUSTO. -Como yo: No canto ni dejo cantar.

CLARA. - La gente que no canta me da pena... porque se va secando por dentro. (Pausa) Al que no se deja conmover se le hace un nudito acá (por la garganta), y se desata cuando puede cantar con otro. Por eso los pueblos sin nudito cantan más fuerte. Por eso esas multitudes de vidas desafinadas jamás errarán el tono de un gol.

AUGUSTO. -Cuando era muy niño había una canción que me hacía llorar, es tonto.

CLARA. -¡Cántela ahora!

AUGUSTO. -No. No puedo.

CLARA. -Sí que puede. Cántela. Vamos.

AUGUSTO. (Intenta cantar) -"Manuelita... (Se detiene)

CLARA. -¡Vamos! Ahí le estaba saliendo. Cante. Cante mal, cante desafinado, pero cante...

AUGUSTO. -"Manuelita vivía en Pehuajó... (Vuelve a detenerse. Clara lo alienta y comienza a hacerlo con él. Augusto, al descubrir que lo está haciendo va aumentando la confianza y sonríe conmovido)... pero un día se marchó..." es una pavada... "Nadie supo bien por qué, a París ella se fue, un poquito caminando y otro poquitito a pie. Manuelita... (El coro responde con palmas desde el fondo de la sala. Augusto mira sorprendido deteniéndose un instante y Clara sonríe feliz. Vuelve a probar tratando de convencerse.) Manuelita (Nuevas palmas) Manuelita adónde vas... (El coro, que ha ido avanzando por platea, se suma a la canción y progresivamente sube al escenario. También se suman, sobre el final, el resto de los personajes.)... con tu traje de malaquita y tu paso tan audaz...

TELÓN